dimarts, 15 de juliol de 2008

Abriste los cielos

Abriste la tierra

Asustaste los coyotes

Que me perseguían en la noche,

Dejé de correr por llegar a la meta.

Los ángeles dejaron de tocar las

Trompetas del fin de los días.

El insomnio desapareció y llegaron

Las noches calmadas acompañadas

Por la brisa.

La cabeza arde no de jaqueca

Sino de fiebre.

La luna brilla más fuerte que nunca,

Mareado por su luz.

El mundo mareado por sus mentiras

Y yo aquí en el paraíso aislado de las mentiras ,

sintiendo

El día , la noche , sin mediar palabra

Os miro y sonrío por dentro.

Las cartas me fallan, pero otras cartas

Me persiguen y yo ando despacio

Para que me alcancen,

Miedo a que las cartas vuelvan a ser buenas

Y los coyotes vuelvan a perseguirme, en las noches

De otoño.

marc.